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Hombres entre 60 y 80 años conforman gran parte de fallecidos por COVID-19

  • Foto del escritor: Redacción Acta diurna
    Redacción Acta diurna
  • 5 jun 2020
  • 4 Min. de lectura

Colombia cruzó esta semana la barrera de las 1000 muertes por causa del nuevo coronavirus COVID-19, que si bien es una cifra relativamente baja con respecto a otras regiones de Latinoamérica, como México y Brasil, eleva la preocupación de las autoridades por la ocupación, cada vez más acelerada, de las Unidades de Cuidados Intensivos en las principales ciudades.


En total son 1045 los decesos confirmados por el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud hasta este miércoles, cuando se reportaron 36 muertes a causa de esta patología y se registró un nuevo récord de casos de contagios en 24 horas de 1521 personas, con lo que las alarmas se encienden mucho más en medio de los incrementos que se vienen presentando.


El coronavirus ha afectado más a los hombres que a las mujeres. Según las cifras oficiales de las autoridades a nivel nacional, 640 personas de sexo masculino han muerto por este virus contra 405 mujeres. El rango de mayor mortalidad en hombres es de 50 a 80 años, con 518 casos. 102 tenían entre 50 y 59 años, 161 tenían entre 60 y 69 años, 157 entre 70 a 79 años y 98 tenían entre 80 y 89 años.


En el caso de las mujeres, gran parte de las muertes se dio entre los 60 y los 90 años, con 265 casos. De estas, 84 fallecidas tenían entre 60 y 69 años, 105 de 70 a 79 años y 89 de 80 a 89 años. En cuanto a las comorbilidades, las más comunes entre los fallecidos son: hipertensión, diabetes, afecciones renales, enfermedades respiratorias y cardíacas, obesidad, tabaquismo, tiroides y cáncer.


Javier Moreno, presidente del Capítulo de hipertensión de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, destacó que es muy importante prestar más atención a las afecciones cardiovasculares y la hipertensión, mediante el monitoreo de la presión arterial y la continuación del tratamiento para controlar estas afecciones, puesto que son las que empeoran el virus.


“En el contexto actual del COVID-19, nos parece muy oportuno dirigir la atención a las personas que tienen hipertensión arterial, como una prioridad de salud pública y global, pues debemos tener muy en cuenta que el paciente está en cuarentena, pero sus enfermedades crónicas no lo están, y debe seguirse con más rigurosidad el plan de prevención, diagnóstico, manejo y seguimiento de cada situación, pues existe el riesgo de incrementar la incidencia de las complicaciones derivadas de no mantener una presión arterial en rangos normales”, afirmó Moreno.


En el caso de la hipertensión, al aumentar la presión de la sangre contra las paredes de las arterias, se ocasionan las enfermedades cardiovasculares, lesiones cerebrales o de los riñones. Esto sumado a la pandemia del COVID-19, en donde se atacan los pulmones y alvéolos, empeoran la salud de los pacientes.



Por su parte, Leonardo Briceño, profesor de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, expresó que una posible causa de contagio y mortalidad en hombres es que están en gran parte de los sectores económicos en los que participan de forma más activa como la manufactura o la construcción.


“Muchas de las personas que han trabajado dentro de las excepciones estipuladas por el Gobierno Nacional tanto en la cuarentena como en la reapertura gradual son en su mayoría, hombres, al igual que los que están en sectores económicos informales que necesitan trabajar para su sustento. Por eso han tenido mayor exposición al virus y mayor probabilidad de mortalidad, sin embargo esta es una hipótesis del tema”, enfatizó Briceño.


En cuanto a las comorbilidades de mayor letalidad, Briceño recalcó que no solo se debe cuidar la salud de las personas mayores, sino también de los adultos jóvenes, puesto que la decadencia de un estilo de vida saludable, también los pone en riesgo de tener este tipo de enfermedades que pueden empeorar con el contagio del COVID-19.


“En los medios de comunicación y la información que se da en general, califican a las personas de 60 años como sujetos de alto riesgo, sin tener en cuenta que existen enfermedades que tienen una tasa de mortalidad mayor al COVID-19, como el cáncer, el lupus, artritis reumatoidea, y las afecciones auto inmunes.


Además, las personas de menor edad, que conforman el 25 % de la población pueden estar también en un riesgo alto, por lo que se recomienda evaluar la falta de control de enfermedades como la hipertensión en este sector”, explicó Briceño.



Finalmente, el docente resaltó que no hay datos concluyentes sobre en qué lugar están muriendo los contagiados, es decir, si el deceso se da en las casas o en los centros médicos. También ocurre que algunos pacientes mueren sin tener claramente un diagnóstico de detección del virus.


“Hay pacientes que han sido dados de alta y fallecen días después en sus casas, o ni siquiera ha sido atendido, por lo que no se determina con claridad la causa de muerte. Tal vez haya cifras sobre los fallecidos en UCI o en el hospital, pero por el momento, han sido restringidas y no hay como tal una cifra clara sobre cuántas personas murieron en su residencia”, concluyó. COLPRENSA

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