El derecho fundamental a la salud continúa como letra muerta
- Por Jorge Agudelo M.
- 15 feb 2017
- 4 Min. de lectura

Diariamente los medios de radio y televisión registran acontecimientos dolorosos, causados por la indolencia de las EPS e IPS, generalmente a raíz de la tendencia a no asumir los costos del servicio. Un servicio que no es gratuito. Que pagan los trabajadores y las empresas. Un servicio público esencial y un derecho fundamental. Los médicos se ven precisados a recetar lo más barato. Se retardan las citas y se niegan medicamentos, intervenciones y tratamientos urgentes y necesarios, alegando su excesivo costo, aunque estén en el POS (Plan Obligatorio de Salud).
Pero la Constitución, que consagra el Estado Social de Derecho, y uno de cuyos fundamentos reside en el respeto a la vida y a la dignidad de las personas, señala que los niños tienen derechos fundamentales a la salud, a la integridad personal física y mental, a la seguridad social, a un desarrollo armónico e integral, a una vida digna, a tener una familia…
Y señala que esos derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás. Pura teoría. Ni siquiera habiendo obtenido protección mediante fallos de tutela, por desacatados, se conmueven quienes tienen a la salud como un negocio y no como un servicio público esencial por el cual los particulares que lo presten deben responder ante el Estado. Pero a su vez el Estado guarda silencio. Un silencio cómplice, aunque, como expresó la Defensoría del Pueblo, deberían ser ejercidas las pertinentes acciones penales. A los intermediarios nada los sobresalta. Ni el dolor de muchas familias, ni las muertes, ni las condiciones indignas en que viven algunos pacientes. Nada les importa el interés colectivo ni los derechos. Su única meta empresarial es la ganancia. No gastar, salvo en aquellos lujos hacia los cuales se desvían los recursos como en el caso de Saludcoop. De nada sirvió la Ley Estatutaria de Salud que tanto pregonó el Gobierno como el más alto logro en materia de salud y que el próximo 16 de febrero cumple dos años como letra muerta entre los colombianos, al igual que la Ley Sandra Ceballos sobre el Cáncer, que el pasado 4 de febrero cumplió 7 años. Y quieren desalentar la tutela, o hacerla ineficaz. Las cosas en esta campo siguen iguales, o peores. El sistema curativo que se sigue implementando con la bendita Ley 100 es un sistema inhumano, costoso y que colapsará con el aumento de las Enfermedades No transmisibles ya que en 15 años nos convertirá en el país más obeso del mundo, después de México y los Estados Unidos.
La Atención Primaria en Salud debe implementarse en todo el país, porque sus bondades son bastante conocidas desde que se realizó la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma-Ata, realizada en Kazajistán, del 6 al 12 de septiembre de 1978, donde participaron 134 países y 67 organizaciones Internacionales y que fue el evento de política de salud internacional más importante de la década de los años 70. Esta conferencia fue organizada por la OMS/OPS y UNICEF, y patrocinado por la entonces llamada Unión Soviética. La síntesis de sus intenciones se expresa en la famosa Declaración de Alma-Ata, donde se subraya la importancia de la Atención Primaria en Salud (APS) como estrategia para alcanzar un mejor nivel de salud de los pueblos. Su lema fue "Salud para Todos en el año 2000", la cual fracasó porque los países no aplicaron la APS. En Colombia en materia de salud estamos actuando al revés, en contravía de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud al insistir en privilegiar la atención en la enfermedad y no en la prevención de ellas…Si de verdad decimos querer a nuestros ciudadanos, debemos cambiar el esquema, es decir, privilegiar la promoción y la prevención de la salud, antes que la atención de las enfermedades, que nos ha demostrado hasta la saciedad, con la aplicación de la Ley 100, que no garantiza la salud, que el sistema curativo es costoso y que en vez de mejorar la vida de los ciudadanos la estamos empeorando cada día más con su secuela de muertes por las enfermedades no transmisibles que todas se pueden evitar y que no ocurre por falta de impulso de la cultura de la prevención, de la Atención Primaria en Salud y de promover entre la población el manejo de estilos de vida saludable.
Consecuentes con este diagnóstico planteamos como propuesta que en el Distrito de Santa Marta, al igual que en todos los Municipios, Distritos y Departamentos de Colombia, si de verdad se quiere mejorar su sistema de salud, si se quiere contar con ciudadanos activos y saludables, altamente productivos, con una alta longevidad, alegres y felices, que duren más de 100 años, se debe implementar la Atención Primaria en Salud a través de la medicina familiar, la salud en casa, el medico al barrio, o como quiera llamarse, para que, a través de la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades, hagamos realidad los aspectos claves de la Ley 1751 de 2015 o Ley Estatutaria de Salud, que implementemos los aspectos centrales de la Ley 1355 del 2.009 para combatir y derrotar la obesidad y el sedentarismo, las enfermedades no transmisibles y poder contar en pocos años con ciudadanos activos y saludables, para que le demos un vuelco a nuestro actual perfil epidemiológico, para que mejoremos nuestros índices de mortalidad, se evite la asistencia a clínicas y hospitales, bajemos los procedimientos y cirugías, la permanencia hospitalaria y la muerte temprana por las enfermedades catastróficas y nuestros ciudadanos puedan morir de viejos, como debe ser.
Todos los Alcaldes y Gobernadores pueden implementar la Atención Primaria en Salud tal como lo hizo la Bogotá Humana con sus Territorios Saludables que el nuevo gobierno ha desmontado para desgracia de los capitalinos y de todos los Colombianos porque era un modelo a imitar…Falta es decisión política para llevarlo a cabo, porque como hemos demostrado las leyes existen. Mientras no se implemente la cultura de la prevención y el manejo de estilo de vida saludable a través de la Atención Primaria en Salud, el tan cacareado Derecho Fundamental a la Salud con su Ley Estatutaria seguirá como letra muerta en Colombia. Qué horror!





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