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100.000 personas refutan a Einstein en un experimento mundial de física cuántica

  • Foto del escritor: Redacción Acta diurna
    Redacción Acta diurna
  • 5 dic 2016
  • 3 Min. de lectura

El 30 de noviembre, más de 100.000 personas participaron en el Big Bell Test, un experimento mundial para poner a prueba las leyes de la física cuántica, que han salido reforzadas frente a los postulados de Einstein. Los participantes lograron finalizar más de medio millón de partidas, generando más de 90 millones de bits, una cifra que triplica las expectativas del equipo científico líder del proyecto.


El Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y doce laboratorios de todo el mundo pusieron en marcha el BIG Bell Test con el objetivo de demostrar experimentalmente que el mundo microscópico es tan extraño como predice la física cuántica: partículas que se comportan de manera aleatoria, que definen sus propiedades solo cuando las observamos, extrañas conexiones inmediatas a distancia... todas ellas cuestionadas por el mismísimo Einstein, que las rechazaba tajantemente.


Durante las 48 horas en las que ha sido 30 de noviembre en algún punto del planeta, los participantes han contribuido a la iniciativa, generando secuencias de ceros y unos a través de un vídeo juego para conseguir que los participantes se esforzasen en que esas cadenas fuesen lo más aleatorias posible. Cada uno de estos dígitos ha controlado directamente y en tiempo real las condiciones experimentales de los laboratorios.



Así, los participantes mediante sus bits han movido espejos, filtros polarizadores, retardadores de fase..., elementos que se encuentran en una mesa óptica e inciden sobre el tipo de medidas que se hacen sobre los diferentes sistemas cuánticos en cada laboratorio.


Los participantes han proporcionado a los científicos millones de decisiones impredecibles e independientes con las que efectuar las medidas sobre sus partículas. Esta independencia es una característica crucial para que las conclusiones de los test de Bell sean válidas. Mediante estas medidas facilitadas por los participantes, los científicos han tenido la posibilidad de comprobar si sus partículas estaban o no entrelazadas por la "acción fantasmal a distancia" que Einstein no aceptaba.


Decisiones humanas


Los experimentadores tienen que hacer sus medidas con la ayuda de las decisiones de los humanos y calcular el ”parámetro de Bell” o parámetro S. Si el mundo es como dice Einstein, no aleatorio y sin acciones a distancia, entonces S no puede superar un valor de 2. Es decir, S tiene que ser siempre menor que 2. Una violación de esta desigualdad ("menor que" indica desigualdad) indica presencia de fenómenos intrínsecamente cuánticos.


Antes de las 1:00 pm, el límite mínimo de participación se había logrado, registrando por encima de 1.000 bits por segundo, de manera estable, durante varias horas. A primeras horas de la tarde ya algunos de los laboratorios habían logrado obtener resultados preliminares, confirmando haber violado la desigualdad de Bell y por tanto, refutando así a Einstein y dando completo apoyo a las predicciones de la física cuántica.



El Profesor Morgan Mitchell del ICFO comenta que "el proyecto requirió contribuciones de muchas personas en áreas muy diferentes: los científicos llevaron sus experimentos a nuevos límites, el público generosamente nos dio su tiempo contribuyendo a la ciencia y los educadores encontraron nuevas formas de comunicar y unir estos dos mundos. Estoy realmente encantado con todas las cosas diferentes que hemos aprendido gracias al Big Bell Test”.


Carlos Abellán, investigador del ICFO e instigador del proyecto, enfatiza muy entusiasmado “El nivel de participación que hemos obtenido para el Big Bell Test es completamente asombroso y sin precedentes. Espero con gran expectación ver los resultados que recibiremos de todos los laboratorios”.


Éxito de audiencia


En varias partes del mundo equipos de científicos tuvieron la oportunidad de explicar el proyecto a personas reunidas en auditorios, quienes presenciaron en tiempo real el funcionamiento y la marcha de los experimentos, mediante varias conexiones en directo con laboratorios en Shanghái, Concepción (Chile), Niza y Castelldefels, y finalmente contribuir al gran experimento mediante un gran torneo final participando a través del videojuego, creado con Kaitos Games, para encontrar al integrante más aleatorio de la audiencia. El evento se difundió en streaming y solo en China generó una audiencia de más de 300.000 personas.


El Big Bell Test ha logrado reunir en un objetivo común al mundo científico y la sociedad, en un experimento en el que se ha demostrado el valor único de la aleatoriedad humana para estudiar ciertos procesos fundamentales de la naturaleza. SINC.

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