Se profundiza crisis política en Brasil por juicio político a Rousseff
- Redacción Acta diurna

- 10 may 2016
- 5 Min. de lectura

El jefe de Diputados de Brasil anuló ayer la votación que hace tres semanas aprobó el impeachment contra Dilma Rousseff, una sorpresiva decisión de consecuencias aún inciertas para la mandataria al borde de la destitución. La medida fue tomada apenas 48 horas antes del inicio de una votación en el pleno del Senado para decidir sobre la apertura de un juicio político contra Rousseff, acusada de "crimen de responsabilidad" por ocultar déficit presupuestarios con préstamos de bancos estatales, y la consiguiente suspención del cargo por hasta 180 días mientras dura el proceso.
Maranhão anunció la "anulación" de la sesión en que 357 de los 513 diputados le dieron curso al proceso contra Rousseff afirmando haber acatado una demanda de la Abogacía General del Estado, que defiende a Rousseff y pidió la nulidad de esa votación sobre la base de supuestos "vicios" procesales.
Explicó que uno de los "vicios" detectados en esa sesión consistió en que los partidos políticos representados en la Cámara baja orientaron el voto de sus diputados, lo que no podría haber ocurrido en una decisión de esa naturaleza.
El presidente de la Cámara baja exigió al Senado que devuelva el proceso a esa instancia, para celebrar una nueva votación, pero fuentes jurídicas han puesto en duda la validez de su decisión. Y Calheiros ha decidido no devolver el expediente. Mientras, la sesión del Senado que debía dar lectura este lunes al informe aprobado por la comisión especial sobre el impeachment fue suspendida. El vicepresidente Michel Temer, exaliado del gobierno y hoy su mayor enemigo, se prepara desde hace días para ocupar la presidencia de forma interina mientras dure el proceso de impeachment, y si Rousseff es finalmente destituida, hasta el fin de su mandato en 2018. La presidenta, una exguerrillera de 68 años y primera mujer en ocupar el cargo, reelecta en 2014, se enteró de la decisión durante un acto público y pidió cautela porque aún no tenía la información oficial. "Desconozco sus consecuencias. Tengan cautela, vivimos una coyuntura de mañas y artimañas", afirmó antes de lanzarse a saludar a efusivos asistentes que gritaban "¡No al golpe!". "Precisamos defender la democracia, luchar contra el golpe, luchar contra todo ese proceso extremadamente irregular", insistió. Diputados opositores informaron que apelarán la anulación ante la corte suprema, mientras el jefe del opositor PSDB, Aecio Neves, precisó que corresponde al presidente del Senado Renan Calheiros decidir si la votación procede en la Cámara alta como previsto. Ni Temer ni Calheiros se han pronunciado por el momento. Ambos pertenecen al mismo partido, el PMDB (centro derecha), pero tienen fuertes desavenencias: Calheiros ha apoyado a Rousseff mientras el vicepresidente busca derribarla. El presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao -que votó contra el impeachment de Rousseff en abril- dijo que anuló la votación en Diputados en respuesta a un pedido del abogado general del Estado porque éstos anticiparon sus votos, prejuzgando a Rousseff, y porque su derecho a una legítima defensa no fue garantizado. "En cualquier proceso el derecho de defensa es un elemento fundacional del debido proceso legal. Por lo tanto la defensa de la presidenta tenía el derecho de presentar sus argumentos en la sesión final de la cámara", lo cual no sucedió, dijo a periodistas José Guimaraes, líder del gobierno en la cámara de Diputados. Humberto Costa, líder del PT en el Senado, se mostró confiado en que la Cámara de Diputados deberá realizar una nueva votación sobre el impeachment. "Ahí estaríamos en condiciones de revertir el resultado y también puede haber un entendimiento de que podamos recurrir a la corte suprema para analizar el mérito y quien sabe hasta la suspensión definitiva" de todo el proceso, sostuvo esperanzado. Pauderney Avelino, líder del opositor partido DEM (derecha), catalogó la decisión de "insólita", dijo que Maranhao actuó de forma "temeraria" y anunció que la apelará ante la corte suprema. Maranhao asumió interinamente la jefatura de la Cámara baja la semana pasada, cuando reemplazó a Eduardo Cunha, enemigo político de la mandataria y cerebro detrás del juicio político de Rousseff. En una medida inusitada, Cunha fue suspendido de su mandato por la corte suprema por intentar obstruir las investigaciones en el escándalo de corrupción de Petrobras, en el que está involucrado. A menos de tres meses de los Juegos Olímpicos que comienzan el 5 de agosto en Rio de Janeiro, Brasil es sacudido por la batalla por el impeachment, una recesión económica que se anticipa como la peor en un siglo y una enorme investigación por corrupción en la estatal Petrobras que tiene a decenas de políticos y grandes empresarios en la mira. Rousseff no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción. Pero tanto sus mayores aliados como sus más acérrimos enemigos son investigados o acusados en el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, que defraudó a la estatal Petrobras en más de 2.000 millones de dólares y engrosó bolsillos de políticos del gobernante PT y aliados, así como las arcas de sus partidos.
Presidente del Senado en contra de la decisión de Maranhão

"Es una decisión que no tiene ninguna cabida" en el proceso democrático y que "no puede ser aceptada", dijo el presidente de la Cámara alta, Renán Calheiros, al instalar una sesión en el pleno del Senado. Calheiros calificó de "extemporánea" la decisión de Maranhao y dijo que había sido adoptada "cuando el Senado ya discute el asunto desde hace varias semanas". Detalló que "ya hubo lectura de informes sobre el caso, se eligió una comisión especial "que analizó la base jurídica de los cargos y hubo 10 sesiones que consumieron casi 70 horas de trabajo" en las que se escuchó a la defensa y a la parte acusadora. También señaló que "no cabe al presidente del Senado decidir si el proceso es justo o injusto", ya que eso lo hará "el propio pleno, el conjunto de los senadores, tal como lo ha decidido el Supremo Tribunal Federal". Según Calheiros, "ninguna decisión monocrática", como la adoptada por Maranhao, puede imponerse al "colegiado" de la Cámara baja, que por 357 votos de los 513 posibles decidió el pasado 17 de abril que el juicio contra Rousseff tiene base jurídica y, de esa manera, debe continuar en el Senado. Más temprano, el presidente del Senado había convocado a los jefes de los partidos para analizar la decisión que suspendió temporalmente el proceso contra la mandataria.
¿Quién es Waldir Maranhão?
¿Quién es el hombre que puso este lunes un freno a los planes de la oposición en el gigante latinoamericano?

Maranhão dio un salto al frente de la Camára baja la semana pasada, después de que un fallo del Tribunal Supremo de Brasil desplazara de su cargo a su aliado, Eduardo Cunha. El presidente interino es investigado por la Justicia –al igual que Cunha– en el marco de la operación conocida como Lava Jato, que desveló un sofisticado esquema de corrupción y lavado de dinero con recursos desviados de la petrolera estatal Petrobras. Maranhão es diputado del conservador Partido Progresista (PP) –que abandonó hace un mes el Gobierno–, aunque se diferenció de su bancada al votar en contra del impeachment a Dilma Rousseff. Este lunes, el presidente cuestionó que los diputados anticiparan sus votos y limitaran la actuación de la defensa. Estaba previsto que el pleno de 81 senadores votara este miércoles si aceptaba o rechazaba la recomendación de una comisión especial del Senado que aprobó la destitución por holgada mayoría. Se desconoce ahora qué sucederá. AGENCIAS.





Comentarios