top of page

“Todos son ladrones”

  • Por: Moisés Pineda
  • 29 abr 2016
  • 3 Min. de lectura

Así se expresaba la Senadora Claudia López en una entrevista en la mañana del día martes 26 del corriente refiriéndose al Gobierno de la Unidad Nacional, a sus socios y al propio Presidente de La República.

La noche anterior lo había hecho, con mayor o igual acritud, en el panel “Hora 20” de una cadena nacional de emisoras. Se podrá estar o no de acuerdo con la totalidad de las políticas de un Gobierno pero ello no es razón para cubrir con un baldón de ignominia a todos los que no comulgan con la manera particular que la Senadora López tiene de ver la vida y de ejercer sus propias libertades, entre ellas las políticas. El país ha sido respetuoso de su derecho a optar por un género distinto a aquel con el que la naturaleza la dotó, a publicitar sus preferencias sexuales, distintas a las de las mayorías de los colombianos, y a conformar una unidad familiar con otra congresista sin que aquello configure una violación al régimen de inhabilidades, prohibiciones e incompatibilidades que se nos aplican a las mayorías heterosexuales.

Los colombianos hemos sido respetuosos y hemos exigido respeto para ella y para quienes piensan y sienten como ella.

Sin embargo, la Senadora no aprende a respetar, ni la dignidad, ni el decoro debido a las demás personas, no por razones de moralidad o de preferencias sexuales, sino por divergencias políticas.

Al escucharla perorar con acritud, sin ningún comedimiento sobre quienes no comparten su visión de la política, cualquiera pudiera inferir, que el respeto que le ha sido dispensado por las mayorías de este país, es entendido por la Senadora López como un gesto de debilidad.

Tal parece que para ella el rasero de los Derechos Humanos, incluyendo los Derechos Políticos, se circunscribiera, única y exclusivamente, a las veleidades de las entrepiernas. Bien puede la Señora Senadora opinar en contra de las decisiones del Presidente de La República en la conformación de un Gabinete, guiado por el principio de que La Paz es un propósito nacional y una política de Estado que debe a convocar a los Partidos desde la Gestión de Gobierno, con un anclaje político regional y, en sus efectos burocráticos, orientado a “dejar a todos equitativamente insatisfechos”. Bien puede expresar su opinión acerca de las fortalezas, o más bien a las que ella en sus devaneos percibe como debilidades internas de su partido, para “resistir la mermelada del Gobierno”, lo cual habla mal del talante ético y debe ser insultante para quienes, entre sus copartidarios, creen que pueden contribuir a la construcción de este país de una manera distinta a como ella cree que debe hacerse. Sin embargo, en esto último, la memoria parece ser selectiva. Su copartidario Antonio Navarro W, de quien la Senadora debe aprender lo que son el comedimiento, la cortesía y las buenas maneras en política, la acompaña en su tesis según la cual para poder participar en un Gobierno, “hay que estar de acuerdo en todo”.

El Senador Navarro olvida que fue Ministro de Salud del Gobierno de Cesar Gaviria y que, cuando tuvo que firmar tres órdenes de extradición de Colombianos, en abierta discrepancia con la postura oficial de la ADM19 sobre ese tema, dejó constancia al rubricar el documento anotando: “Firmo por razones administrativas”.

Así que la historia demuestra que cuando se trata de sacar adelante unas políticas superiores que se comparten, para estar en un Gobierno, no hay por qué estar de acuerdo en todo. Salvo que se trate de un Gobierno Autoritario, Unanimista y Dictatorial.

Comentarios


© 2017 Acta Diurna  - Línea de atención: (57) 318 3872489 - Calle 45 No 43-30 L. 115 - Barranquilla, Colombia
Contáctenos Aquí
bottom of page